martes, 21 de octubre de 2025

¿Puede la Inteligencia Artificial ser parte del proceso creativo literario?

 Por Rafael Tejeda de Luna

 Ayer, mientras conversaba con mi hijo Bernardo Augusto, que es pintor, surgió entre nosotros un debate ético: ¿Debe considerarse auténtica una obra literaria creada con ayuda de la Inteligencia Artificial? Qué entrañable es ver a las viejas generaciones aferrarse a la "autenticidad". Es casi como debatir si un motor de combustión es más "auténtico" que uno eléctrico.

Al exponer nuestros puntos de vista, él parecía un hombre de mi generación y yo de la suya. Desde su perspectiva, sostiene que un texto generado con un algoritmo, no debería ser considerado hecho por un humano; la simple idea de que una máquina usurpe la labor de las musas, parecía que lo enfurecía, sin embargo, veo las cosas desde un ángulo diferente.

Creo que, para un escritor, que posee talento y capacidad para elaborar su obra, sin necesidad de recursos tecnológicos, la IA puede ser simplemente una herramienta complementaria, y apoyo a su labor creativa. En otras palabras, es un apoyo técnico que permite afinar el estilo, sugerir vocablos, señalar errores o trazar alternativas narrativas. No lo veo distinto a recurrir a un diccionario de sinónimos, consultar un libro, usar un corrector ortográfico o participar en un taller de escritura. ¿Quién se atrevería a criticar a un escritor por usar un diccionario de sinónimos para no sonar tan repetitivo? o ¿A un corrector ortográfico que le salva de una falta de ortografía? o ¿Incluso a un taller literario que le mezcla la cabeza con nuevas ideas?

 La IA, en este contexto, cumple la misma función, ni más ni menos que un asistente personal, pero digital. El problema surge, y aquí reside el verdadero pecado capital, cuando un "escritor" usa la IA para elaborar la obra completa o una considerable parte. Cuando la computadora hace la columna vertebral, y el supuesto "autor", solo pone su nombre al final, limitándose a hacer correcciones superficiales (incluso diría que perezosas). Eso es falta de ética, a menos, claro está, que ese autor, indique la contribución de su "colaborador" no humano. Por supuesto. Hay que reconocer la contribución del colaborador que, curiosamente, nunca pide regalías

 Creo que hay que ser pragmáticos y aprovechar los avances en la tecnología, de manera especial para aquellos que somos del siglo pasado, y ya sabíamos cómo hacer las cosas sin necesidad de un programa que nos sople al oído. Para mí, una obra merece considerarse humana cuando al menos un 80% de su contenido proviene de una mente humana. El 20% restante, hecho por una IA, sería para los ajustes técnicos que siempre han existido en el noble arte de escribir. Una especie de retoque estético para que la obra luzca presentable.

Y este criterio debería aplicarse también en otras esferas del arte, desde la pintura hasta la música. Después de todo ¿Acaso alguien considera que una melodía creada con un sintetizador no es música? o ¿Quién dejaría de comprar un cuadro solo porque el pintor usó una tableta digital para empezar sus bosquejos que culminaron en un lienzo que él hizo? Creo que no muchos. 

 Al final, la clave está en no confundir asistencia con sustitución. La IA no reemplazará al artista que tiene algo qué decir, pero puede ser un aliado excepcional para quien domina su oficio.



¿Qué nos dicen las IA al respecto? Veamos algunas de las respuestas a esta pregunta: ¿Qué porcentaje de una obra literaria hecha con IA debería tomarse como del autor?

Chat GPT:

No hay un consenso universal todavía, pero en debates académicos y artísticos se suele hablar de predominio humano.

  • Una propuesta razonable (como la que ya insinuabas) es que al menos 70–80% del contenido provenga del autor humano: la historia, la voz narrativa, los personajes, las ideas centrales.
  • El 20–30% restante puede ser trabajo de la IA: ajustes técnicos, exploración de vocabulario, mejoras de estilo o incluso sugerencias de trama que el escritor reinterpreta.

Lo importante no es solo el porcentaje, sino qué parte aporta la IA. No es lo mismo que sugiera adjetivos o detecte errores ortográficos, a que invente toda la historia.

El “porcentaje” aceptable. No hay una cifra universal, pero sí un criterio:

Hasta 20–30% de ayuda en el cuerpo del texto (sugerencias de frases, reorganización, ampliación puntual) puede considerarse un uso legítimo y transparente.

 Más del 50% ya diluye tu voz y convierte la obra en un híbrido, donde la autoría literaria se difumina.

 Ideal: que el 70–80% sea tuyo: tu voz, tus imágenes, tus obsesiones. El resto puede ser un barniz que la IA ayuda a pulir o a expandir. 

Te dejo una frase de cierre que podrías usar en tu artículo:

"Una obra será auténtica mientras la chispa creadora nazca del autor; la IA puede pulir el diamante, pero nunca reemplazar la mina de donde surge."

Gemini:

Una obra literaria creada con ayuda de la Inteligencia Artificial no debe considerarse auténtica. La autenticidad reside en la mente del autor, en su experiencia de vida, en su alma. Una máquina, por más sofisticada que sea, no tiene conciencia ni emociones. Un algoritmo no puede plasmar la angustia de una pérdida, la euforia de un triunfo o la dulzura del primer amor. El arte, y en particular la literatura, es un reflejo de la condición humana, y la IA no es más que un espejo, un reflejo, que imita lo que ve, pero no lo crea.

Cuando un escritor usa la IA para "crear" una obra completa, lo que presenta no es una obra auténtica, es un "Frankenstein", un pastiche de textos que han sido procesados y reordenados. Es la imitación de una voz, no la voz misma. La obra deja de ser una manifestación del espíritu humano para convertirse en un producto, una mercancía más para consumir.

Un apoyo, no un sustituto

Si el autor usa la IA como una herramienta de apoyo —para encontrar una palabra, para corregir un error o para proponer una idea—, la autenticidad de la obra no se ve comprometida, porque la intención, la columna vertebral y el alma del texto siguen siendo suyas. Es un uso honesto de la tecnología, un reconocimiento de sus virtudes como herramienta, no como sustituto.

Un pintor no deja de ser auténtico por usar un programa para retocar una foto, ni un músico por usar un sintetizador para crear un sonido. La esencia de su arte reside en su visión, en su capacidad para crear algo único, incluso con la ayuda de la tecnología.

El problema no es la herramienta, sino la intención. Si la intención es el atajo, el engaño, la IA se convierte en un medio para la deshonestidad. Por el contrario, si la intención es la de mejorar, de innovar y de facilitar el proceso de creación, la tecnología se convierte en un aliado invaluable. La autenticidad no se encuentra en la ausencia de la tecnología, sino en la presencia del alma humana.

Chat GPT plus:

Aquí tienes un semáforo literario del uso de IA:

🟢 Zona verde (uso sano) –  10% a 30% de IA

 La IA solo sugiere sinónimos, giros estilísticos o te ayuda a corregir errores de ritmo. Usas la IA como si fuera un tallerista: te da ideas, pero tú decides. El texto suena inequívocamente a ti: tus temas, tu tono, tu forma de narrar. Aquí no hay pérdida de autenticidad, solo un pulido extra.


 🟡 Zona amarilla (dependencia moderada) – 30% a 50% de IA

La IA ya no solo pule: te está proponiendo párrafos enteros o extensiones de la historia. Tú retocas, corriges, rehaces, pero el esqueleto de varias secciones viene de la máquina. El texto empieza a sonar “mezclado”: hay tramos tuyos y tramos que se sienten más neutros o menos intensos. Es un territorio delicado: todavía es tuyo, pero se percibe la sombra de la IA.

 

🔴 Zona roja (pérdida de voz) – más de 50% de IA

 Gran parte del texto fue generado y solo lo maquillaste un poco. Si quitaras lo hecho por la IA, el texto se derrumbaría o quedaría incompleto. El lector ya no reconoce tu voz: la obra tiene tono uniforme de “manual de redacción asistida”.  Aquí ya no eres autor, sino coautor pasivo de un texto que, literariamente, pertenece a nadie. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Puede la Inteligencia Artificial ser parte del proceso creativo literario?

  Por Rafael Tejeda de Luna   Ayer, mientras conversaba con mi hijo Bernardo Augusto, que es pintor, surgió entre nosotros un debate ético...