jueves, 18 de septiembre de 2025

El Índice de las Bailarinas: cuando la economía baila en tacones

 

Por Rafael Tejeda de Luna

Platicando con unos amigos, me preguntaba si existirían otros indicadores económicos, además de los oficiales, que mostraran cómo se encuentra la economía real en los bolsillos de las personas, en todo el mundo. Y rascándole un poco, me encontré unas joyas, que valen la pena mencionar en este artículo.

 Hay quienes creen que para entender el rumbo de la economía, basta con mirar los informes del Banco Central de cualquier país, los indicadores del Fondo Monetario Internacional o los gráficos que parecen electrocardiogramas de un paciente ansioso. Pero, seamos sinceros: pocas cosas revelan el pulso real de una sociedad, como el grosor de los billetes, que vuelan sobre un tubo cromado en un taibol un viernes por la noche.

Así nació, entre el sarcasmo y la lucidez, el llamado “Índice de las Bailarinas Exóticas”, conocido en inglés como stripper index. No lo encontrarán en los informes de Hacienda de ningún país, ni en las conferencias matutinas (aunque deberían considerarlo), pero varios analistas lo han mencionado en tono de broma… o de resignación: cuando la economía va bien, los clientes gastan como si el futuro fuera un jacuzzi; cuando va mal, las propinas se vuelven tan delgadas como las promesas de campaña.

 Veamos…

 Cuando el PIB se mide en billetes de veinte

 El mecanismo es simple: 

  • En tiempos de bonanza, los asistentes a clubes nocturnos, reparten billetes como si fueran confeti patriótico.
  • En tiempos de crisis, la billetera se aprieta más que el reglamento electoral, y el espectáculo queda reducido a miradas de lástima, bajo el dicho:  “ ahí te debo la propina”.

 No hay misterio: el ocio nocturno es un termómetro del gasto discrecional, ese dinero que solo se gasta cuando uno no teme que el banco le embargue la casa o que el dólar vuelva a subir solo por deporte.

Aunque hay problemas en esta medición:

—Algunos podrían inflar los datos, como los secretarios de Hacienda de cada país con complejo de ilusionista,

—Otros no querrían revelar que el local está tan vacío como el Congresos en todo el mundo, en viernes. y

—Está el pequeño detalle de la privacidad y el consentimiento, porque no queremos terminar con un escándalo en el que un legislador (de cualquier país), aparezca como “cliente frecuente de la muestra”.

 Al final, lo que revela este índice es brutalmente simple: la economía no se mide en Power Points en una oficina, sino en el bolsillo de quienes gastan —o dejan de gastar— en lo superfluo, es decir, cuando el pueblo tiene dinero, baila, ríe y gasta sin pensar. Cuando no… ni la música levanta los ánimos.

Así que, la próxima vez que escuchen a algún funcionario decir que “la economía va viento en popa”, hay que preguntarle: “¿Y cómo van las propinas en los taibols?” Porque ahí, y no en los informes oficiales, es donde se nota de verdad si un país está bailando… o solo tambaleándose.

 

Este índice de las bailarinas, no está solo, hay otros indicadores que parecen chiste, pero que reflejan el estado de ánimo económico colectivo: 

Índice de la ropa interior masculina: en crisis, los hombres compran menos calzones. Total, “todavía aguantan”.

Índice de la barra de labios: cuando todo se derrumba, las ventas de labiales baratos suben.

Índice del dobladillo de la falda: dicen que cuando la economía florece, las faldas se acortan. Y cuando hay recesión… vuelven las faldas largas y el luto financiero.

 Otros indicadores extraños y curiosos incluyen:

- Índice de Ventas de Camisetas: algunas empresas utilizan las ventas de camisetas como indicador de la popularidad de ciertos eventos o productos.

Índice de Consumo de Café: el consumo de café puede ser un indicador de la productividad y el estado de ánimo de las personas.

- Índice de Ventas de Libros: las ventas de libros pueden ser un indicador de la popularidad de ciertos temas.

 Es importante destacar que estos indicadores no son reconocidos ni utilizados en la toma de decisiones económicas, pero pueden ser divertidos y curiosos.

 


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